Dormir mal es una de las quejas que más aparece en consulta, y de las que más desgastan. No es solo cansancio: el mal sueño empeora el ánimo, la concentración y hasta los propios sofocos. Vamos a ver por qué ocurre y qué funciona de verdad.
El sueño empeora en la transición por varios motivos a la vez: sudores nocturnos, los propios cambios hormonales y más ansiedad. Alrededor de una de cada cuatro mujeres cumple criterios de insomnio.
El tratamiento de referencia del insomnio crónico es la terapia cognitivo-conductual para el insomnio (TCC-i), no los somníferos.
Si el problema son los sudores nocturnos, tratarlos (con o sin hormonas) suele mejorar el sueño de rebote. Y conviene descartar apnea del sueño, que aumenta tras la menopausia.
En consulta, antes de nada, pregunto. ¿Te cuesta coger el sueño, o el problema son los despertares? ¿Ese despertar de madrugada viene con un sofoco? ¿Estás en un momento de más estrés, con algo que te ronde la cabeza? No todos los «duermo mal» son iguales, y las respuestas orientan lo que conviene hacer.
El insomnio de esta etapa casi nunca tiene una sola causa. Se juntan varias:
Al ser multifactorial, hay varios puntos por donde entrar. Alrededor de una de cada cuatro mujeres en la transición cumple criterios de insomnio con impacto en el día a día.1
Hay una causa que se pasa por alto y que se vuelve más frecuente justo ahora: la apnea obstructiva del sueño. Antes de la menopausia, las hormonas ofrecen cierta protección; al perderse, y con la redistribución de la grasa hacia el cuello y el abdomen, la apnea aumenta.1 Muchas mujeres la tienen sin saberlo porque no encaja con la idea del «hombre grande que ronca».
Es la base, aunque por sí sola rara vez resuelve un insomnio ya instaurado. Lo esencial:
Cuando el insomnio se cronifica, el tratamiento de referencia no son las pastillas para dormir, sino la terapia cognitivo-conductual para el insomnio (TCC-i).13 Trabaja los hábitos, la relación con la cama y los pensamientos que mantienen el problema, y sus efectos se sostienen en el tiempo, que es justo lo que no consiguen los somníferos. Los hipnóticos pueden tener un papel puntual y corto, pero no son la solución de fondo por el riesgo de dependencia y de efectos al día siguiente.
Aquí hay un matiz importante. La terapia hormonal no es un somnífero ni está indicada «para dormir». Pero si tu insomnio se debe sobre todo a los sudores nocturnos, tratar esos síntomas vasomotores mejora el sueño de rebote.2 En ese caso el sueño mejora porque desaparece lo que te despertaba, no por un efecto sedante. Cuando no hay sofocos de por medio, el tratamiento es la TCC-i y cuidar los factores de arriba. Y si sospechas ansiedad o bajón de ánimo detrás del insomnio, conviene mirarlo, porque van muy unidos (lo trato en ánimo, ansiedad y depresión). Siempre hay solución para esto.
Los datos longitudinales (SWAN y otros) muestran que las dificultades de sueño se asocian de forma independiente al estadio menopáusico y a los cambios de FSH y estradiol, por encima del efecto de la edad. Los sofocos nocturnos se correlacionan con despertares objetivados por polisomnografía y contribuyen de forma significativa al tiempo de vigilia tras el inicio del sueño (WASO). La prevalencia de insomnio con criterios clínicos ronda el 26%.
Suele ser una mezcla: sudores nocturnos que te sacan del sueño, los propios cambios hormonales que alteran su arquitectura, y a veces ansiedad. Conviene también descartar apnea del sueño, que aumenta tras la menopausia y muchas veces pasa desapercibida en mujeres.
Como solución de fondo, no. El tratamiento de referencia del insomnio crónico es la terapia cognitivo-conductual para el insomnio, cuyos efectos se mantienen en el tiempo. Los somníferos pueden ayudar de forma puntual y breve, pero tienen riesgo de dependencia y de efectos al día siguiente.
Si duermes mal sobre todo por los sudores nocturnos, tratarlos suele mejorar el sueño. En ese caso mejoras porque desaparece lo que te despertaba, no por un efecto somnífero. Si no hay sofocos de por medio, el tratamiento pasa por la terapia del sueño y los hábitos.
Sospéchala si roncas, si te despiertas cansada pese a dormir horas, si alguien ha notado que dejas de respirar unos segundos o si tienes mucha somnolencia de día. No se soluciona con higiene del sueño: requiere un estudio específico. Coméntalo en tu valoración.
Su efecto es modesto y ayuda sobre todo a regular el horario del sueño más que a mantenerlo. Puede ser un complemento, pero no sustituye a la terapia cognitivo-conductual ni al tratamiento de los sudores nocturnos si son la causa.
Guías y sociedades citadas: The Menopause Society (NAMS), NICE (Reino Unido), International Menopause Society (IMS), AEEM/SEGO y ESHRE. Última revisión de esta página: 23/07/2026.
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Contenido de la Dra. M.ª Ángeles de la Orden.