Las preguntas que más me hacen en consulta sobre revisiones, citología, anticoncepción y embarazo, contestadas claras. — Dra. María Ángeles de la Orden, ginecóloga en Sevilla
Depende de tu edad, tus antecedentes y si tienes síntomas. Como orientación, una al año va bien para la mayoría, aunque el cribado de cáncer de cuello tiene sus propios plazos. En consulta acordamos el ritmo que tiene sentido para ti.
No hay una edad fija: depende de cada caso. Conviene acudir si tienes reglas muy dolorosas o muy irregulares, si quieres información sobre educación sexual o métodos anticonceptivos, si notas dolor en las relaciones, o si a los 15 años aún no te ha venido la primera regla. Y a partir de los 25 años, para la primera citología dentro del cribado.
Una conversación sobre cómo estás y tus antecedentes, exploración ginecológica y de mamas, ecografía si procede y citología o prueba del VPH según tu edad. Sales sabiendo cómo está todo y con las dudas resueltas.
Mejor sin ella, sobre todo si toca citología, porque el sangrado puede interferir en la muestra. Pero si tienes un síntoma que preocupa, como dolor o un sangrado raro, no esperes: pide cita igualmente.
No deberían. Puede haber una molestia breve al colocar el espéculo, pero es rápido y se hace con cuidado. Si en algún momento te incomoda, me lo dices y paramos o ajustamos.
Ante un sangrado entre reglas o después de las relaciones, dolor pélvico que no cede, un bulto en el pecho, flujo o picor que no mejora, o cualquier cambio que te preocupe. Mejor consultar de más que de menos.
En España el cribado va de los 25 a los 65 años: citología cada 3 años entre los 25 y los 34, y prueba del VPH cada 5 años entre los 35 y los 65, si los resultados son normales. Si aparece algún hallazgo, se controla más de cerca.
Es una infección de transmisión sexual muy frecuente. Casi siempre el cuerpo la elimina sola, pero algunos tipos, si persisten, pueden provocar lesiones en el cuello del útero. Por eso el cribado los detecta a tiempo, cuando aún se tratan fácil.
Sí. La vacuna previene de forma eficaz los tipos de VPH más peligrosos. El mayor beneficio es antes de iniciar las relaciones, pero también puede tener sentido en adultas. Lo valoramos en tu caso.
En la mayoría de los casos, sí. El sistema inmune elimina la infección por VPH en uno o dos años sin secuelas. El problema es cuando un tipo de alto riesgo persiste, y justo eso es lo que vigila el cribado.
Que tienes un tipo de virus con más capacidad de provocar lesiones en el cuello del útero si persiste en el tiempo. No significa cáncer ni que vaya a salir: significa que conviene seguirte de cerca. La mayoría se resuelven solos.
Reduce el riesgo, pero no lo elimina por completo, porque el virus está en zonas de piel que el preservativo no cubre. Aun así, conviene usarlo. La vacuna y el cribado son las mejores herramientas frente al VPH.
El VPH es muy común y las parejas suelen compartir el mismo tipo, así que no se trata de reinfectarse una y otra vez entre vosotros. Lo importante es tu seguimiento; tener VPH no implica infidelidad ni hay que tratar a la pareja sin síntomas.
Según el resultado, se repite la prueba, se hace la del virus del papiloma (VPH) o se realiza una colposcopia para estudiar el cuello más a fondo. La mayoría de las alteraciones son leves y se vigilan o se tratan sin problema.
Es mirar el cuello del útero con una lupa de gran aumento, tras aplicar un líquido que muestra si hay alguna lesión sospechosa por el virus. No suele doler. Si hace falta tomar una pequeña muestra (biopsia), a veces sí puede molestar un poco.
Por lo general, años: desde que una lesión empieza hasta que podría llegar a cáncer pasa mucho tiempo. Por eso el cribado funciona tan bien, porque detecta y trata los cambios mucho antes de que sean un problema.
No hace falta ayuno. Mejor no hacértela con la regla ni justo tras las relaciones o usar óvulos los días previos. Un ligero manchado después es normal y dura poco; si el sangrado es mayor o duradero, consúltalo.
Depende de tu edad, tu salud, si quieres embarazo a futuro y tu estilo de vida. Hay opciones hormonales y no hormonales, de corta y de larga duración. Lo vemos juntas y elegimos el que mejor encaje contigo, no el de moda.
La colocación da una molestia tipo retortijón que dura poco, y se hace en consulta en unos minutos. Hay formas de hacerlo más llevadero, y lo hablamos antes para que vayas tranquila.
Según el tipo: el DIU hormonal suele durar entre 5 y 8 años y el de cobre hasta 10. Se puede retirar antes cuando quieras, por ejemplo si buscas embarazo. Lo reviso de forma periódica.
En general no de forma significativa. Algunas mujeres notan cambios leves al principio que suelen estabilizarse. Si un método no te sienta bien, hay alternativas.
Cuéntame tu caso en consulta, en San Bernardo o por videoconsulta. Lo tuyo merece una respuesta pensada para ti.
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