Las dudas que más escucho en consulta sobre la menopausia, contestadas con claridad. — Dra. María Ángeles de la Orden, ginecóloga en Sevilla
Es el momento en que los ovarios dejan de funcionar y termina la etapa fértil. Se confirma cuando pasas doce meses seguidos sin regla. No es una enfermedad, es una etapa natural, pero sus síntomas sí se pueden y se deben tratar cuando molestan.
De media, alrededor de los 50 años en España, dentro de un rango normal de 45 a 55.
Sí. Si ocurre entre los 40 y los 45 hablamos de menopausia temprana, y si es antes de los 40, de insuficiencia ovárica prematura (IOP), el término que ha sustituido al antiguo 'menopausia precoz'. No es lo habitual, pero ocurre. Conviene valorarla bien, porque cambia el seguimiento y suele recomendarse tratamiento para proteger el hueso y el corazón.
Los síntomas más molestos, como los sofocos, suelen durar entre 4 y 7 años, aunque varía mucho de una mujer a otra. La transición completa puede extenderse más. Lo importante: no tienes que aguantarlos todo ese tiempo, hay tratamiento.
Por los cambios, aunque sigas menstruando: reglas más irregulares, sofocos, peor sueño, cambios de ánimo o niebla mental. Es la antesala de la menopausia y puede empezar a partir de los 45, a veces antes. Una valoración te aclara en qué punto estás.
En parte. La edad a la que tu madre tuvo la menopausia orienta, pero no la marca exacta. También influyen tus hábitos y tu salud. Si en tu familia fue temprana, es un buen dato para tenerlo en cuenta.
En la mayoría de los casos, no. El diagnóstico es clínico: la edad y los síntomas bastan. Pido analítica solo cuando aporta algo, por ejemplo ante una sospecha de menopausia precoz o dudas concretas.
Los más frecuentes son los sofocos y sudores nocturnos, el insomnio, la sequedad íntima, la niebla mental, los cambios de ánimo y, a largo plazo, la pérdida de hueso. Cada mujer vive una combinación distinta, y casi todos se pueden aliviar.
Son esa sensación de calor repentino, a veces con sudor y palpitaciones, que aparece por los cambios en los estrógenos y en cómo el cuerpo regula la temperatura. Son muy frecuentes y de los síntomas que mejor responden habitualmente al tratamiento.
Sí, es muy común. Los sofocos nocturnos cortan el sueño y el cansancio del día siguiente lo arrastra todo. Al tratar los sofocos y cuidar el descanso, el sueño suele mejorar bastante.
Es la sensación de despiste, falta de concentración o ir más lenta que aparece por la bajada de estrógenos. Es real y muy frecuente, no es cosa tuya. En la mayoría de los casos mejora, sobre todo cuando se tratan el insomnio y los sofocos, que la empeoran.
No. Los olvidos de esta etapa son leves y casi siempre temporales, y tienden a recuperarse en la postmenopausia. No son el principio de una demencia. Si los fallos son intensos, van a más o te limitan el día a día, sí conviene valorarlo.
Puede. Las palpitaciones acompañan a veces a los sofocos y suelen ser benignas. Aun así, conviene comentarlas para descartar otras causas, sobre todo si son frecuentes o intensas.
Sí. Los cambios hormonales influyen en el ánimo, la irritabilidad y la ansiedad, y dormir mal lo agrava. Lo valoro desde el lado hormonal y, si veo que hace falta otro apoyo, te oriento.
Puede afectarlo: por la bajada hormonal, por la sequedad que hace molestas las relaciones y por el cansancio o el ánimo. No es algo con lo que tengas que cargar en silencio. La mayoría de las causas se tratan, y se habla con normalidad en consulta.
Puede. La falta de estrógenos afecta también a la zona urinaria y favorece los escapes o la sensación de urgencia. Forma parte del síndrome genitourinario de la menopausia y tiene tratamiento, así que no hay que resignarse.
Sí, tiene tratamiento. Según el grado de atrofia y los síntomas, hay diferentes opciones, tanto orales como tratamientos vaginales. Lo adaptamos a tu caso.
Con la menopausia cambia la distribución de la grasa corporal, que tiende a acumularse en zonas donde antes no lo hacía, como el abdomen, y el metabolismo se vuelve más lento. Puede mejorar con ajustes en la alimentación y la actividad física.
Sí. Al bajar los estrógenos se pierde masa ósea más rápido y sube el riesgo de osteoporosis. Por eso esta etapa es clave para prevenir: valoramos tu riesgo, pedimos densitometría cuando procede y actuamos a tiempo.
Sí. En la perimenopausia los ciclos se vuelven irregulares: más cortos, más largos, más o menos abundantes. Es esperable. Lo que sí conviene consultar es un sangrado muy abundante, entre reglas o después de las relaciones.
Sí. Mientras tengas reglas, aunque sean irregulares, todavía puedes quedarte embarazada. Si no buscas embarazo, conviene seguir usando anticoncepción hasta confirmar la menopausia.
Sí, hasta que se confirme la menopausia, es decir, doce meses sin regla. En consulta vemos qué método encaja mejor en esta etapa, porque algunos además ayudan con los síntomas.
No. Cualquier sangrado después de la menopausia hay que consultarlo siempre, aunque sea un sangrado escaso. La mayoría de las veces no es nada grave, pero es de las cosas que no se dejan pasar. Pide cita.
En la mujer adecuada y empezando pronto (antes de los 60 o dentro de los 10 años desde la última regla), es eficaz y segura. Se indica de forma individualizada, valorando tus antecedentes, y con seguimiento. No es para todas, y eso lo decidimos juntas.
El miedo viene de una lectura antigua y alarmista de los estudios. Hoy sabemos que el riesgo de cáncer de mama, cuando existe, es pequeño y depende del tipo de tratamiento y del tiempo de uso. El estrógeno solo apenas lo modifica; el tratamiento combinado supone un aumento pequeño, que aparece sobre todo tras varios años de uso, y es menor cuando se emplea progesterona natural en lugar de los progestágenos sintéticos antiguos. Para que te hagas una idea, ese riesgo es menor que el que suponen el sobrepeso o el alcohol. El estrógeno vaginal para la sequedad no lo aumenta. Por eso valoramos tu caso, elegimos el mejor tratamiento y lo revisamos cada año.
No hay un tope rígido igual para todas. Se usa mientras aporte más beneficio que riesgo, a la dosis más baja que controle tus síntomas, y se revisa cada año. En unas mujeres son unos años, en otras más. Depende de tu caso.
Son hormonas con la misma estructura que las que produce tu cuerpo, y pueden ser una opción más dentro de la terapia hormonal. Lo que de verdad importa no es la etiqueta, sino que el tratamiento esté bien indicado, a la dosis justa y con seguimiento.
No necesariamente. La evidencia actual no señala a la terapia hormonal como causa del aumento de peso de esta etapa, que tiene más que ver con el metabolismo, la edad y los hábitos. Cada caso se valora antes de empezar.
Sí. Hay opciones no hormonales, y elegimos unas u otras en función de tus síntomas. Según lo que más te moleste, disponemos de distintos preparados para tratar los diferentes síntomas de la menopausia. Lo valoramos en tu caso.
Más de lo que parece: una alimentación equilibrada con suficiente proteína y calcio, ejercicio que incluya algo de fuerza para cuidar hueso y músculo, buen descanso y moderar alcohol y tabaco. No hay dietas milagro, pero sí hábitos que cambian de verdad cómo vives esta etapa.
Sí. Atiendo la menopausia en consulta privada en Sevilla, en San Bernardo, y también por videoconsulta para toda España. Es mi área de especial dedicación dentro de la ginecología.
Me cuentas qué notas y desde cuándo, reviso tu historia y tus antecedentes y, si aporta, pedimos analítica. Te explico las opciones, hormonales y no hormonales, y salimos con un plan decidido contigo. Sin prisas.
En cuanto los síntomas te molesten o te generen dudas, aunque sigas teniendo reglas. No hace falta esperar a llevar un año sin regla. Cuanto antes entiendas qué te pasa, mejor se vive esta etapa.
No. La menopausia no te envejece de un día para otro: es un cambio hormonal, no un interruptor. Sí notarás cambios en la piel, la energía o el sueño, pero son graduales y muchos se pueden cuidar. Cómo vivas esta etapa depende mucho de cómo la acompañes.
No. Hay una transición, la perimenopausia, que puede durar varios años y en la que ya aparecen síntomas aunque sigas teniendo reglas. La menopausia se confirma cuando llevas doce meses sin regla. Es un proceso, no un día marcado en el calendario.
Algunos pueden ayudar, pero no todos los preparados tienen la misma eficacia, y ahí está la clave. Conviene elegir fitoterápicos con ingredientes respaldados por ensayos clínicos, en forma de extractos estandarizados y a las dosis adecuadas, y combinaciones pensadas para que funcionen. No todo vale, y que algo sea natural no significa que sea eficaz ni inofensivo. Por eso lo elegimos con criterio en consulta, según tu caso.
No tiene por qué. En la perimenopausia es normal que las reglas se vuelvan irregulares, pero el dolor importante, los sangrados muy abundantes o cualquier sangrado después de la menopausia no son normales y hay que consultarlos. Lo esperable se acompaña; lo que no encaja, se estudia.
Si estás en esta etapa y quieres vivirla mejor, reserva tu consulta de menopausia. En San Bernardo o por videoconsulta.
Pedir cita