En la farmacia y en internet hay estanterías enteras de productos «naturales» para la menopausia. Entiendo el atractivo: suenan suaves y sin riesgos. Por eso quiero ser honesta contigo sobre lo que dice la evidencia, que es menos de lo que promete el envase, y sobre por qué «natural» no significa «seguro».
Las isoflavonas de soja o trébol rojo tienen evidencia débil e inconsistente para los sofocos: en el mejor de los casos, un efecto pequeño.2
La cimicífuga (black cohosh) da resultados dispares y se han descrito casos de toxicidad hepática, por lo que las sociedades no la recomiendan de forma rutinaria.1
«Natural» no es sinónimo de seguro ni de eficaz. Estos productos pueden interaccionar con fármacos y su composición no siempre está bien controlada.
Las isoflavonas son fitoestrógenos: compuestos de origen vegetal (soja, trébol rojo) con una estructura parecida a la de los estrógenos, capaces de unirse débilmente a sus receptores. La idea es atractiva: un «estrógeno vegetal» suave. La realidad es más gris.
Cuando se juntan los ensayos, el efecto de las isoflavonas sobre los sofocos es pequeño e inconsistente: algunos estudios muestran un beneficio modesto, otros no lo distinguen del placebo.2 Parte de la variabilidad se atribuye a diferencias individuales en cómo se metabolizan (por ejemplo, la capacidad de producir un derivado llamado equol). No hace daño probarlas si te apetece, pero conviene esperar poco.
La cimicífuga (Cimicifuga racemosa, o black cohosh) es de las plantas más usadas para los sofocos. La evidencia es contradictoria: los ensayos de mejor calidad no muestran un beneficio claro sobre el placebo.1
Y hay un motivo de cautela añadido: se han notificado casos de toxicidad hepática asociados a su consumo. Son poco frecuentes y no siempre está clara la relación causal, pero han llevado a incluir advertencias y a que las sociedades científicas no la recomienden de forma rutinaria.1 Si la usas, no la combines a ciegas con otros productos y coméntalo si tienes cualquier problema de hígado.
Mención aparte para los probióticos, colágeno y «complejos menopausia» que mezclan varios ingredientes: suelen combinar dosis bajas de todo y su respaldo es más comercial que científico.
Esta es la idea que más me importa transmitirte. Que algo venga de una planta no lo hace automáticamente seguro. Tres motivos concretos:
Dicho esto, no estoy en contra de estos productos por principio. Estoy a favor de que sepas lo que compras y de que no sustituyas una opción con evidencia por otra sin ella cuando los síntomas te afectan de verdad.
Si tus síntomas son leves y quieres probar algo suave, las isoflavonas son la opción más razonable dentro de este grupo, sabiendo que el efecto puede ser pequeño o nulo. Si los sofocos te alteran la vida, tiene más sentido mirar hacia opciones con evidencia sólida: terapia hormonal si puedes, o no hormonales con respaldo si no.3
Coméntalo. Muchas mujeres toman suplementos y no lo mencionan porque «son naturales». Saberlo permite evitar interacciones y no perseguir con fármacos un problema que quizá ya estás tratando a medias.
El posicionamiento de The Menopause Society (2023) no recomienda de forma rutinaria fitoestrógenos ni cimicífuga para SVM por evidencia insuficiente o inconsistente. La revisión Cochrane de fitoestrógenos (Lethaby A et al., 2013) no halló beneficio consistente sobre la frecuencia de sofocos, con heterogeneidad elevada; algún subgrupo (genisteína a dosis altas) mostró señales, pero sin robustez para recomendación general. La cimicífuga carece de eficacia demostrada frente a placebo en ensayos de calidad y acumula notificaciones de hepatotoxicidad idiosincrásica.
Puntos de cautela: (1) fitoestrógenos en supervivientes de cáncer de mama (actividad agonista parcial ERβ, seguridad no establecida; evitar suplementos concentrados); (2) interacciones (isoflavonas y warfarina; kava, cimicífuga y hepatotoxicidad; hierba de San Juan e inductor enzimático potente que reduce niveles de múltiples fármacos); (3) los suplementos no están sujetos al control de calidad/dosificación de los medicamentos, con discordancia frecuente etiqueta-contenido. Documentar su uso en la historia clínica.
La evidencia es débil e inconsistente. Algunos estudios muestran un beneficio pequeño y otros no lo distinguen del placebo. Parte de la variabilidad depende de cómo cada mujer las metaboliza. Se pueden probar si los síntomas son leves, esperando un efecto modesto en el mejor de los casos.
Su eficacia es dudosa y se han descrito casos de toxicidad hepática asociados a su uso, poco frecuentes pero suficientes para que las sociedades científicas no la recomienden de forma rutinaria. Si la tomas, evita combinarla a ciegas con otros productos y consúltalo si tienes problemas de hígado.
No ha demostrado eficacia para los sofocos en los ensayos clínicos, a pesar de su popularidad. Su beneficio, si lo hay, no se distingue del placebo.
No necesariamente. «Natural» no significa inofensivo. Algunos productos vegetales interaccionan con medicamentos, su composición no siempre está bien controlada y, si de verdad tienen actividad hormonal, también hay que valorar su seguridad. La terapia hormonal, en cambio, está estudiada y controlada.
Sí, siempre. Muchas mujeres no lo mencionan porque los consideran inofensivos, pero pueden interaccionar con otros tratamientos y conviene tenerlos en cuenta para no duplicar o entorpecer lo que ya estás haciendo.
Guías y sociedades citadas: The Menopause Society (NAMS), NICE (Reino Unido), International Menopause Society (IMS), AEEM/SEGO y ESHRE. Última revisión de esta página: 23/07/2026.
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Contenido de la Dra. M.ª Ángeles de la Orden.