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Alimentación

Calcio y vitamina D en el plato

El calcio y la vitamina D son las dos piezas que casi todo el mundo asocia al hueso, y con razón. Lo que menos se cuenta es cuánto hace falta de verdad, cómo cubrirlo desde la comida y en qué momento el plato se queda corto. De eso te hablo aquí, con las cifras y sin agobios.

Autora y revisión: Dra. de la OrdenActualizado: 3 ago 2026Lectura: 8 minCon bibliografía
En pocas palabras

Una mujer necesita 1.000 mg de calcio al día hasta los 50 y 1.200 mg a partir de ahí; de vitamina D, 600 UI hasta los 70 y 800 UI después.

El primer sitio donde buscarlos es la comida: lácteos, pescado con espina, legumbres, verdura de hoja y frutos secos.

La vitamina D depende sobre todo del sol. El suplemento tiene sentido cuando no se llega o hay déficit, no como norma para todo el mundo.

Cuánto calcio y cuánta vitamina D

Vamos con las cifras, que son fáciles de recordar. De calcio, una mujer de 19 a 50 años necesita 1.000 mg al día; a partir de los 51 sube a 1.200 mg, y ahí se mantiene después de los 70.1 De vitamina D, la referencia es 600 UI (15 mcg) hasta los 70 años y 800 UI (20 mcg) a partir de esa edad.2

Son cantidades de ingesta recomendada para mantener el hueso, no dosis de tratamiento. Cuando ya hay un déficit diagnosticado, las pautas son otras y las decide tu médica. Aquí hablamos del día a día.

Comida primero: de dónde sale el calcio

Mi orden de preferencia es claro, primero el plato. El calcio de la comida viene con otros nutrientes y no tiene las dudas que rodean a algunos suplementos. Estos son los alimentos a los que recurro.

Calcio en la mesa
  • Lácteos: leche, yogur y quesos.
  • Pescado con espina que se come, como las sardinas o los boquerones.
  • Legumbres y verduras de hoja.
  • Frutos secos, sobre todo almendras.
  • Alimentos fortificados (bebidas vegetales enriquecidas, por ejemplo), útiles si no tomas lácteos.

Con una alimentación variada, llegar a 1.000 o 1.200 mg es más fácil de lo que parece. Un yogur, un puñado de almendras, unas sardinas y unas legumbres a la semana suman mucho sin que te des cuenta.

La vitamina D: sol y plato

La vitamina D funciona distinto del calcio. La mayor parte no viene de la comida, la fabrica tu piel con la exposición al sol. La dieta aporta bastante menos, sobre todo a través del pescado graso, el huevo y los alimentos fortificados. Por eso, en un país con sol como el nuestro, mucha gente cubre buena parte de sus necesidades con solo salir a la calle.

Aun así, no siempre basta, y por eso la vitamina D es de los pocos casos donde el suplemento tiene un papel razonable. Antes de suplementar, hazte una analítica y mira tus niveles; ese matiz lo desarrollo en la página del suplemento de vitamina D, con las dosis y cuándo revisarla.

Cuándo el plato no llega

Comida primero no significa comida siempre suficiente. Hay situaciones en las que conviene plantear un suplemento, sin convertirlo en la norma para todo el mundo.

Suele tener sentido valorar un suplemento cuando la ingesta habitual se queda corta pese a cuidar la dieta, cuando hay poca exposición al sol, o cuando hay un déficit de vitamina D documentado o un diagnóstico de osteoporosis. La decisión, y la dosis, mejor con tu médica y no por tu cuenta.

Lo que no te recomiendo es suplementar «por si acaso» a base de megadosis. Más no es mejor, y las cifras de las que hablo son de mantenimiento, no de tratamiento.

Calcio, vitamina D y ejercicio, mejor juntos

El mensaje que más me interesa que te lleves es sencillo. El calcio y la vitamina D no trabajan solos para el hueso, trabajan con el ejercicio. Se ha visto en una revisión de ensayos en mujeres con alto riesgo de osteoporosis que combinar ejercicio con calcio y vitamina D mejoró la densidad del hueso en la columna, el equilibrio y el riesgo de caídas más que cada cosa por separado.3

Por eso te animo a leer también la página de ejercicio y huesos. El nutriente pone el material y el ejercicio le da al hueso la orden de usarlo. Sin ejercicio, el suplemento por sí solo rinde bastante menos, y prefiero no prometerte que las pastillas solas eviten fracturas.

Para profesionales · evidencia y matices clínicos Información

Ingestas de referencia

Según las fichas del NIH Office of Dietary Supplements, la RDA de calcio en la mujer es 1.000 mg/día (19-50 años) y 1.200 mg/día (≥51 años).1 La RDA de vitamina D es 15 mcg (600 UI)/día hasta los 70 y 20 mcg (800 UI)/día a partir de esa edad.2 Son cifras de las Dietary Reference Intakes estadounidenses; los valores europeos de referencia (EFSA) para vitamina D emplean una ingesta adecuada de 15 mcg/día en adultos, cifra no extraída literalmente en esta búsqueda y que conviene verificar en la fuente EFSA.

Combinación con ejercicio y qué no prometer

La revisión sistemática de Oh et al. (RCT en mujeres con alto riesgo de osteoporosis) halló que la combinación de ejercicio + calcio + vitamina D mejoró la DMO lumbar, el equilibrio y el riesgo de caídas, y que el calcio mejoró la DMO de fémur y columna; recomienda combinar actividad física regular con el aporte diario de calcio y vitamina D ajustado a edad, estado menopáusico y DMO.3 No procede presentar la suplementación universal como necesaria (mensaje: comida primero, suplementar cuando no se llega o hay déficit) ni prometer prevención de fracturas con suplementos aislados sin ejercicio. El beneficio cardiovascular de la suplementación de calcio es controvertido y queda fuera de esta evidencia.

Preguntas frecuentes

¿Necesito tomar un suplemento de calcio siempre?

No como norma. La recomendación es cubrir el calcio con la comida, que suele bastar con una dieta variada. El suplemento se reserva para cuando el plato se queda corto de verdad o hay un motivo médico. Un exceso de calcio en pastilla no aporta ventaja y tiene sus propias dudas.

¿Tomo bastante sol o necesito vitamina D en pastilla?

Depende de tu piel, tu edad y cuánto sales a la calle. En un país soleado mucha gente cubre parte de sus necesidades con el sol, pero no todo el mundo. Si sales poco o un análisis muestra déficit, ahí sí tiene sentido suplementar, y conviene decidir la dosis con tu médica. Por eso te insisto en hacerte una analítica antes.

¿Cuánto calcio hay en lo que como?

A modo de guía, un vaso de leche o un yogur rondan los 120-150 mg, y las sardinas con espina o las almendras aportan cantidades notables. No hace falta contarlo al miligramo. Si tomas lácteos o alternativas fortificadas, pescado con espina y legumbres con regularidad, sueles ir bien encaminada.

Tengo osteoporosis, ¿me basta con el calcio y la vitamina D?

No suele bastar solo con eso. El calcio y la vitamina D son la base, pero el hueso mejora cuando se acompañan de ejercicio y, según el caso, de un tratamiento específico. Si tienes diagnóstico de osteoporosis, el plan completo se decide en consulta y lo cuento en la página de osteoporosis.

¿Las bebidas vegetales sirven para el calcio?

Las que están enriquecidas con calcio, sí, pueden ser una buena fuente si no tomas lácteos. Conviene mirar la etiqueta, porque no todas están fortificadas y las cantidades varían. Sin enriquecer aportan muy poco calcio.

Seguir leyendo

Bibliografía y fuentes

  1. NIH Office of Dietary Supplements. Calcium - Health Professional Fact Sheet. Ver fuente ↗
  2. NIH Office of Dietary Supplements. Vitamin D - Health Professional Fact Sheet. Ver fuente ↗
  3. Oh EG, Yoo JY, Lee JE, et al. A systematic review of the effectiveness of lifestyle interventions for improving bone health in women at high risk of osteoporosis. JBI Libr Syst Rev. 2012;10(30):1738-1784. Ver fuente ↗

Guías y organismos citados con frecuencia en esta guía: Organización Mundial de la Salud (OMS), USPSTF, ESPEN, American College of Sports Medicine (ACSM), NIH Office of Dietary Supplements y la evidencia de ensayos y metaanálisis referenciados. Última revisión de esta página: 03/08/2026.

También en estos recursos: la guía de la menopausia · perimenopausia · todos los recursos.

Contenido de la Dra. M.ª Ángeles de la Orden · revisado el 3 de agosto de 2026.

Esta página es información de salud contrastada, no un consejo médico individual ni sustituye a una consulta. Las decisiones sobre tus hábitos o cualquier suplemento deben tomarse valorando tu caso, tus antecedentes y tu medicación.
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