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Ejercicio

Ejercicio de fuerza en la mujer: por qué te lo priorizo

Los ejercicios de fuerza son fundamentales en una mujer, y a partir de los cuarenta años ya deberías tener este hábito establecido. Te explico por qué te insisto tanto en la consulta, cómo empezar sin agobiarte y qué vas a ir notando.

Autora y revisión: Dra. de la OrdenActualizado: 3 ago 2026Lectura: 9 minCon bibliografía
En pocas palabras

El ejercicio de fuerza es fundamental en la mujer, y conviene tener el hábito establecido ya a partir de los cuarenta. Lo ideal es combinar fuerza con ejercicio aeróbico.

Se ha visto su beneficio sobre todo en el hueso y el músculo (prevención de osteopenia y osteoporosis), y también en el corazón, el ánimo y el descanso.

Se empieza de forma gradual, sin coger mucho peso al principio. Con dos sesiones por semana de una hora se avanza; lo ideal, unas tres horas a la semana.

Por qué te lo priorizo

Los ejercicios de fuerza son fundamentales en una mujer. A partir de los cuarenta años ya deberías tener este hábito establecido, y con más razón a partir de los cincuenta. Lo digo casi a diario en la consulta, porque es de las cosas que más rinden para la salud a partir de esta etapa.

No se trata de elegir entre uno u otro. Es importante hacer ejercicio aeróbico y también de fuerza, porque se ha visto su beneficio desde varios frentes a la vez: la salud del hueso y del músculo, el corazón, e incluso el ánimo y el descanso. Cada parte suma, y por eso insisto en que la fuerza entre en tu rutina, no solo salir a andar.

El hueso: osteopenia y osteoporosis

Uno de los motivos por los que más te insisto es el hueso. Se ha visto el beneficio del ejercicio de fuerza sobre la salud ósea, sobre todo para la prevención de la osteopenia y la osteoporosis. Cuando los estrógenos bajan con la menopausia, el hueso pierde densidad más deprisa, y el trabajo de fuerza es una de las palancas que tenemos para protegerlo.

En un estudio con mujeres posmenopáusicas que ya tenían la masa ósea baja (el ensayo LIFTMOR), un programa de fuerza e impacto de alta intensidad, supervisado, mejoró la densidad ósea de la columna: subió alrededor de un 3 % en las que entrenaban, mientras que bajaba algo más de un 1 % en las que no.2 Ese programa era de alta intensidad y con profesionales delante, con una valoración previa, así que no es algo para copiar de un vídeo. Lo que sí puedes llevarte es que el hueso mejora cuando se le exige. Lo cuento junto al resto de medidas en ejercicio y huesos, y si ya hay diagnóstico, en huesos y osteoporosis.

El músculo, y lo que se pierde con los años

Con los años vamos perdiendo masa muscular, poco a poco, y el ritmo se acelera alrededor de la menopausia. El músculo es lo que te permite levantarte de la silla, cargar la compra, mantener el equilibrio y no caerte más adelante, así que conservarlo no es una cuestión estética.

La parte que me gusta contarte es que el músculo responde a cualquier edad. Se ha visto que el entrenamiento de fuerza aumenta la masa y la fuerza muscular incluso empezando desde cero de mayor.1 No hablo de recuperar el cuerpo de los veinte, sino de mantener autonomía y solidez para las décadas que vienen.

Corazón, ánimo y descanso

El beneficio no se queda en el hueso y el músculo. Se ha visto también su efecto desde el punto de vista cardiovascular, y el que tiene sobre el ánimo y sobre dormir bien. En los estudios que siguen a muchas personas durante años, quienes hacen algo de trabajo de fuerza tienen entre un 10 y un 17 % menos de mortalidad, y también menos enfermedad cardiovascular, diabetes y algunos cánceres; y ese beneficio aparece al margen del ejercicio de andar o correr, es decir, suma por su cuenta.1 El músculo, además, es donde el cuerpo maneja buena parte del azúcar de la sangre, y por eso mantenerlo se asocia a menos riesgo de diabetes con los años.1

Y hay una parte que se nota en el día a día. Como te explico más abajo, cuando coges el hábito sueles encontrarte con más energía, más animada y durmiendo mejor. Eso, para la mayoría de mis pacientes, acaba pesando tanto como el dato del hueso.

Cuánta hacer y cómo empezar

Es importante hacer un ejercicio acorde al estado físico de cada persona. La idea no es que desde el primer día cojas muchísimo peso, sino ir de forma gradual. Como orientación, intenta que sean dos veces por semana, una hora cada día, y lo ideal sería llegar a unas tres horas a la semana entre todo. La recomendación general de la Organización Mundial de la Salud va en la misma línea: trabajar la fuerza de los principales grupos musculares al menos dos días por semana.3 Y una cosa que me gusta que sepas: en los estudios, buena parte del beneficio sobre la mortalidad aparece ya con cantidades modestas, del orden de media hora a una hora de fuerza a la semana, así que no hace falta vivir en el gimnasio para que compense.1

El ejercicio, además, debe ir acompañado de una alimentación adecuada. Una dieta rica en proteína, baja en grasas saturadas, en procesados y en azúcares refinados. Cambia las harinas blancas por integrales o trigo sarraceno, y que haya fruta y verdura, intentando siempre que la proteína esté presente en todas las comidas. Lo desarrollo en la página de dieta mediterránea.

Qué te vale como trabajo de fuerza
  • Ejercicios con tu propio peso: sentadillas, levantarte de la silla sin manos, subir escaleras.
  • En casa, una tabla de ejercicios con unas mancuernas o una banda elástica.
  • En el gimnasio, máquinas o mancuernas, mejor con quien te enseñe la técnica al principio.
  • Clases dirigidas como el pilates u otras modalidades, según cómo se hagan.

Si tienes algún problema de espalda, de articulaciones o del corazón, o hace mucho que no te mueves, coméntamelo antes para empezar por el sitio adecuado. Y si al hacer ejercicio notas dolor en el pecho, mareo o una falta de aire que no encaja con el esfuerzo, para y consúltalo.

Si tienes poco tiempo, o si te aburres

Estas dos dudas me las planteáis mucho, así que te contesto como en la consulta.

«Trabajo mucho y tengo poco tiempo.» Lo ideal es incluir el deporte como algo rutinario en tu vida. Sé que es complicado. Si no tienes tiempo de gimnasio, ten una tabla en casa, hazte con unas mancuernas o una banda elástica y monta una rutina en casa. Si no puedes una hora, al menos media hora ya cuenta.

«Me aburro en el gimnasio.» En el gimnasio hay muchas opciones, no solo las máquinas. Hay clases dirigidas, pilates, y otras disciplinas que están muy de moda. Hay pacientes que prueban una y otra hasta que se enganchan a alguna; es cuestión de probar y ver cuál se te adecua. Y como vas a encontrarte mejor, al final, aunque al principio te aburra, te terminas enganchando.

Sobre lo que vas a notar: desde el punto de vista físico vas a ver mucho cambio. Vas a notar menos flacidez, más masa muscular, más fuerza y más energía. Al principio es normal que tengas más molestias, dolores articulares y musculares, porque llevabas tiempo sin moverte, pero eso poco a poco va desapareciendo. Te vas a encontrar mucho más animada y seguramente vas a dormir muchísimo mejor. La mejoría llega de forma progresiva.

El estado de la evidencia

Me gusta que sepas qué está bien demostrado y qué es solo una señal prometedora. Esto es lo que sostiene la evidencia sobre el ejercicio de fuerza en la mujer:

Ejercicio de fuerza en la mujer: qué sostiene la evidencia
Estado de la evidencia: Bien establecidaPrometedoraInsuficienteNo recomendado
Mantener músculo y fuerza
Evidencia bien establecida
El entrenamiento de fuerza aumenta la masa y la fuerza muscular a cualquier edad. Es el efecto mejor demostrado.
Proteger el hueso
Evidencia bien establecida
Mejora la densidad ósea cuando se entrena con suficiente carga e impacto, sobre todo tras la menopausia.
Menos mortalidad y enfermedad metabólica
Evidencia bien establecida
Grandes estudios de seguimiento lo asocian a menos mortalidad, diabetes y enfermedad cardiovascular, al margen del ejercicio aeróbico.
Reducir el número de caídas
Evidencia prometedora
El equilibrio y la fuerza reducen el riesgo de caer. Que eso baje además las fracturas por sí solo todavía no está cerrado del todo.
Adelgazar por sí solo
Evidencia insuficiente
Como método para perder peso sin más, la fuerza rinde poco. Su valor está en la composición del cuerpo y en la salud, no en la báscula.
Clasificación orientativa a partir de las guías y los estudios citados en la bibliografía. Cada nivel se revisa cuando aparece nueva evidencia.
Para profesionales · evidencia y matices clínicos Información

Recomendación y dosis

La OMS 2020 recomienda actividades de fortalecimiento muscular de intensidad moderada o superior que impliquen a los principales grupos musculares ≥2 días/semana para todos los grupos de edad, además de 150-300 min/semana de actividad aeróbica moderada (o 75-150 vigorosa). En ≥65 años se añade entrenamiento multicomponente con trabajo de equilibrio ≥3 días/semana para prevención de caídas.3

En el metaanálisis de Momma et al. (16 cohortes prospectivas), las actividades de fortalecimiento muscular se asociaron a reducciones del 10-17 % en mortalidad por cualquier causa, ECV, cáncer total y diabetes, independientes de la actividad aeróbica, con una asociación en «J» y máximo beneficio en torno a 30-60 min/semana (para diabetes, curva en «L» con gran reducción hasta ~60 min/semana).1

Hueso: el ensayo LIFTMOR

LIFTMOR (Watson et al., 2018) aleatorizó a 101 mujeres posmenopáusicas con baja masa ósea a entrenamiento de fuerza e impacto de alta intensidad (HiRIT: 2×/semana, 30 min, esquema 5×5 a >85 % de 1RM, supervisado) frente a un programa domiciliario de baja intensidad. El HiRIT mejoró la DMO de columna lumbar (+2,9 % vs −1,2 %) y de cuello femoral, con mejora funcional y un único evento adverso menor.2 Es un ensayo pequeño, supervisado y en mujeres por lo demás sanas: la seguridad del HiRIT depende de la técnica supervisada y del cribado previo. La revisión Cochrane de ejercicio para prevención ósea muestra efectos sobre la DMO pero no evidencia concluyente sobre incidencia de fracturas.5

Qué no sobreafirmar

  • Las asociaciones fuerza-mortalidad proceden de estudios observacionales; la causalidad no está probada y el beneficio por encima de ~60 min/semana es incierto.1
  • El entrenamiento de fuerza no debe presentarse como que «previene fracturas» de forma aislada: la evidencia firme es sobre DMO y función.25
  • Aumentar la actividad física en la mediana edad se asoció a menor mortalidad total (HR ≈ 0,76) con independencia del nivel previo (Mok et al., 2019), argumento para recomendar iniciar a cualquier edad.4

Preguntas frecuentes

¿A partir de qué edad debería hacer ejercicio de fuerza?

Cuanto antes mejor, pero a partir de los cuarenta conviene tener ya el hábito establecido, y a partir de los cincuenta con más razón. En la mujer, la fuerza protege el hueso y el músculo justo cuando más empiezan a resentirse.

¿El ejercicio de fuerza me va a poner muy musculada?

No. Ganar mucho volumen requiere años de un entrenamiento muy concreto y unas condiciones hormonales que la mayoría de las mujeres no tenemos. Lo que vas a notar es menos flacidez, más fuerza y más energía.

¿Cuánto debería hacer a la semana?

Como orientación, dos sesiones por semana de una hora ya te hacen avanzar, y lo ideal sería llegar a unas tres horas a la semana entre todo. Siempre de forma gradual y acorde a tu estado físico, sin coger mucho peso al principio.

Trabajo mucho y tengo poco tiempo, ¿qué hago?

Intenta incluirlo como algo rutinario. Si no puedes ir al gimnasio, monta una rutina en casa con una tabla, unas mancuernas o una banda elástica. Si no llegas a una hora, media hora ya cuenta.

Me aburro en el gimnasio, ¿qué me recomienda?

Que pruebes. Hay muchas opciones más allá de las máquinas: clases dirigidas, pilates y otras modalidades que están de moda. La mayoría de mis pacientes acaban enganchándose a alguna, y como te vas a encontrar mejor, con el tiempo cuesta menos.

¿Es normal tener molestias al empezar?

Sí, sobre todo si llevabas tiempo sin moverte. Puedes notar más dolores articulares y musculares al principio, y van desapareciendo poco a poco. Si aparece dolor en el pecho, mareo o falta de aire que no encaja con el esfuerzo, para y consúltalo.

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Bibliografía y fuentes

  1. Momma H, Kawakami R, Honda T, Sawada SS. Muscle-strengthening activities are associated with lower risk and mortality in major non-communicable diseases: a systematic review and meta-analysis of cohort studies. Br J Sports Med. 2022;56(13):755-763. Ver fuente ↗
  2. Watson SL, Weeks BK, Weis LJ, et al. High-Intensity Resistance and Impact Training Improves Bone Mineral Density and Physical Function in Postmenopausal Women With Osteopenia and Osteoporosis: The LIFTMOR Randomized Controlled Trial. J Bone Miner Res. 2018;33(2):211-220. Ver fuente ↗
  3. Bull FC, Al-Ansari SS, Biddle S, et al. World Health Organization 2020 guidelines on physical activity and sedentary behaviour. Br J Sports Med. 2020;54(24):1451-1462. Ver fuente ↗
  4. Mok A, Khaw KT, Luben R, Wareham N, Brage S. Physical activity trajectories and mortality: population based cohort study. BMJ. 2019;365:l2323. Ver fuente ↗
  5. Howe TE, Shea B, Dawson LJ, et al. Exercise for preventing and treating osteoporosis in postmenopausal women. Cochrane Database Syst Rev. 2011;(7):CD000333. Ver fuente ↗

Guías y organismos citados con frecuencia en esta guía: Organización Mundial de la Salud (OMS), USPSTF, ESPEN, American College of Sports Medicine (ACSM), NIH Office of Dietary Supplements y la evidencia de ensayos y metaanálisis referenciados. Última revisión de esta página: 03/08/2026.

También en estos recursos: la guía de la menopausia · perimenopausia · todos los recursos.

Contenido de la Dra. M.ª Ángeles de la Orden · revisado el 3 de agosto de 2026.

Esta página es información de salud contrastada, no un consejo médico individual ni sustituye a una consulta. Las decisiones sobre tus hábitos o cualquier suplemento deben tomarse valorando tu caso, tus antecedentes y tu medicación.
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