El miedo a la terapia hormonal nació casi de un día para otro, en 2002, con un estudio que se leyó mal en los titulares. Merece la pena entender qué dijo de verdad ese estudio, porque explica por qué tantas mujeres dejaron de tratarse sin necesidad. Aquí van los riesgos, con números y con contexto.
El estudio WHI (2002) se hizo en mujeres de 63 años de media, muy lejos del inicio de la menopausia. Sus resultados sobreestimaron los riesgos para las mujeres jóvenes con síntomas, a las que se les trasladaron por error.1
El aumento de cáncer de mama es pequeño y se asocia sobre todo al estrógeno + gestágeno, según tipo y duración. El estrógeno solo (mujeres sin útero) no lo aumentó en el WHI, e incluso lo redujo.2
El riesgo de trombosis es de la vía oral, no de la transdérmica. Y el balance global depende mucho de la edad de inicio: favorable dentro de la ventana de oportunidad.4
En julio de 2002 se detuvo una rama del Women's Health Initiative (WHI), un gran ensayo estadounidense, y la noticia dio la vuelta al mundo: «la terapia hormonal aumenta el cáncer de mama y los infartos». Millones de mujeres dejaron el tratamiento en semanas. Veinte años después sabemos que aquella lectura fue, en buena parte, equivocada.1
El problema no fue el estudio en sí, sino a quién se aplicó su conclusión. Fíjate en un dato que lo cambia todo:
Es decir: se estudió el efecto de empezar hormonas en mujeres mayores, con arterias ya envejecidas, y ese resultado se trasladó sin matices a una mujer de 51 años con sofocos. Son situaciones distintas. Cuando el propio WHI y otros estudios reanalizaron los datos por edad, el panorama de las mujeres que empezaban cerca de la menopausia era mucho más favorable.1 De ahí nació el concepto de ventana de oportunidad.
Es el riesgo que más pesa en la decisión, así que vamos con precisión. Lo primero: no todas las TH afectan igual a la mama.
Para dimensionarlo: el aumento de riesgo asociado a la TH combinada durante unos años es de un orden comparable, o menor, al que suponen factores tan cotidianos como el sobrepeso o tomar un par de copas de alcohol al día.5 No es que dé igual; es que conviene ponerlo en la escala real y no en la del pánico. Y es un riesgo que, al dejar la TH, va disminuyendo con el tiempo.
La TH oral aumenta algo el riesgo de trombosis venosa (en las piernas o pulmonar), porque el estrógeno, al pasar por el hígado, estimula la coagulación. Pero, y esto es esencial, la vía transdérmica (parche, gel, espray) no aumenta ese riesgo a dosis habituales.4
Por eso, cuando hay cualquier factor que preocupe en este terreno (sobrepeso, antecedentes, migraña), la respuesta no suele ser «nada de hormonas», sino «hormonas por la piel». Tienes el detalle en tipos y vías.
El riesgo de ictus asociado a la TH es bajo en términos absolutos y se concentra en mujeres de más edad y con la vía oral a dosis altas; las dosis bajas y la vía transdérmica lo minimizan.1
Sobre el corazón, el matiz de la edad vuelve a ser decisivo. Iniciar la TH dentro de la ventana (antes de los 60 o de los 10 años) no aumenta la enfermedad coronaria e incluso podría reducirla; iniciarla tarde, sobre arterias ya dañadas, no comparte ese beneficio.1 Insisto en algo de la página pilar: aun así, la TH no se prescribe para prevenir la enfermedad cardiovascular. Ver corazón.
El estrógeno sin oposición estimula el endometrio y aumenta el riesgo de hiperplasia y cáncer de endometrio. Por eso, si conservas el útero, siempre se añade un gestágeno que lo protege, y con una pauta correcta ese riesgo se neutraliza.1 Es la razón de que la TH con útero no se dé nunca como estrógeno solo.
Todo lo anterior se entiende mejor junto. El mismo tratamiento cambia de balance según cuándo se empieza:
| Perfil | Balance beneficio-riesgo |
|---|---|
| <60 años o <10 años de menopausia, sana, con síntomas | Favorable. Los beneficios sobre síntomas y hueso superan los riesgos, que son pequeños.1 |
| Menopausia precoz (<40) o temprana (40-45) | Claramente favorable. La TH repone lo propio de la edad; se recomienda salvo contraindicación.6 |
| Inicio >60 años o >10 años de menopausia | Margen más estrecho. Se valora con más cautela, priorizando dosis bajas y vía transdérmica.1 |
| Contraindicación (mama, trombosis, ECV establecida) | TH sistémica no indicada. Se recurre a opciones no hormonales. |
La conclusión no es «la TH es buena» ni «la TH es mala». Es que su balance depende de quién eres, cuándo empiezas y cómo se administra. Por eso el número que más importa no es un riesgo aislado de un titular de 2002, sino tu situación concreta.
La rama de estrógeno-progestágeno del WHI (Rossouw JE et al., JAMA 2002) reportó un HR de cáncer de mama invasivo de ~1,26 y un exceso pequeño de eventos coronarios y TEV, con edad media de 63,2 años. La rama de CEE solo en histerectomizadas (Anderson GL et al., JAMA 2004; seguimiento Chlebowski 2020) mostró reducción de la incidencia y mortalidad por cáncer de mama (HR <1). El análisis estratificado por edad/tiempo desde la menopausia evidenció un patrón favorable en el grupo de 50-59 años, base de la hipótesis del momento.
El metaanálisis de la Collaborative Group (Lancet 2019) estimó, para uso de EPT durante 5 años iniciado hacia los 50, un exceso absoluto del orden de ~1 caso adicional por cada 50 usuarias a lo largo de 20 años, con riesgo dependiente de duración y persistente parcialmente tras el cese. El riesgo con estrógeno solo es sustancialmente menor. Estas magnitudes son comparables o inferiores a las asociadas a IMC elevado o consumo de alcohol, útiles para la comunicación del riesgo en consulta.
El estrógeno solo, en mujeres sin útero, no aumentó el cáncer de mama en el estudio WHI e incluso lo redujo. La combinación de estrógeno más gestágeno sí se asocia a un aumento pequeño, que crece con los años de uso y depende del tipo de gestágeno. Ese aumento es de un orden similar o menor al del sobrepeso o el consumo habitual de alcohol, y disminuye al dejar el tratamiento.
Porque sus conclusiones se aplicaron a mujeres a las que no representaba. Las participantes tenían 63 años de media y estaban a más de una década de la menopausia, la mayoría sin sofocos. Ese resultado se trasladó por error a mujeres jóvenes con síntomas, cuyo balance es muy distinto. Al reanalizar los datos por edad, el panorama de las mujeres que empiezan cerca de la menopausia es mucho más favorable.
La vía oral sí lo aumenta algo, porque el estrógeno pasa por el hígado y estimula la coagulación. La vía transdérmica (parche, gel o espray) no aumenta ese riesgo a dosis habituales. Por eso, si hay factores de riesgo, se prefiere la piel.
No, siempre que se use correctamente. Si conservas el útero, se añade siempre un gestágeno que protege el endometrio, y con una pauta adecuada el riesgo se neutraliza. El estrógeno solo únicamente se usa en mujeres sin útero.
El riesgo asociado a la TH combinada disminuye de forma gradual tras suspenderla. No desaparece de un día para otro, pero tiende a acercarse al de las mujeres que no la han tomado con el paso de los años.
No según los datos disponibles. El seguimiento a 18 años del estudio WHI no encontró aumento de la mortalidad, ni por causas cardiovasculares ni por cáncer, atribuible a la terapia hormonal.
Guías y sociedades citadas: The Menopause Society (NAMS), NICE (Reino Unido), International Menopause Society (IMS), AEEM/SEGO y ESHRE. Última revisión de esta página: 23/07/2026.
¿Te planteas si la terapia hormonal encaja en tu caso? Valórala en consulta en Sevilla u online.
También en estos recursos: hábitos de vida y suplementación · todos los recursos.
Contenido de la Dra. M.ª Ángeles de la Orden.